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Mapa de venas de un soñador

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No voy a dormir
contigo en primavera,
no veremos amanecer
en la misma carretera
ni disimularemos al mentir.
No nos desayunaremos
las estrellas, ni habrá
Imagen extraída de fotocommunity (Art-isane)
más noches como esta,
esperándote en el portal.

Quizás algún día vuelva
para susurrarte el significado
de ser invisible
incluso para uno mismo.

He convertido el sinvivir
de tu espalda
en poesía al desnudo,
en letras para nadie
excepto para mí.
Quiero entender el sinsentido
en el que vive
todo lo que está de más
cuando estoy sin ti.

Puede que un día
comprendas que había cosas
a las que este viejo
nunca se pudo resistir.
Enviat per : Marina
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El vuelo apresurado de una mariposa en primavera

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Imagen extraída de Geralforum (Billshcot)
El aleteo intermitente de una mariposa hizo que volviera en mí tras haber estado observando - absorto por la magnificencia - el extraño rostro de la estatua de la fuente que tenía delante. Dos, tres, cuatro. Cuatro aleteos. El primer aleteo fue de somnolencia; el segundo, de desconcierto; el tercero, de nostalgia; el cuatro, rutinario. La rutina caótica de mi corazón había despertado con el zarpazo de ingenuidad de la mariposa, y entonces se me ocurrieron mil formas de tatuar la luna; trescientas, de dibujar el aire; cincuenta, de entender el susurro del silencio; ocho, de amar el conocimiento... y una, sólo una, de escribir el sinsentido con el que el agua de esa fuente bailaba con aquella estatua de piedra, que invitaba a cenar a cuantos desafiasen las limitaciones de la vida mortal.

El aleteo de la mariposa despertó 
mi caos y el suyo:
el sueño de ser yo la mariposa,
y ella la estatua desafiante.
Enviat per : Marina
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La niña de barro

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Imagen extraída de weheartit.com (Ayelen Saavedra)
La niña corría por el prado como lo hacían las mariposas en primavera, volaba al son de los pétalos de las flores: sonreía como pocos sabían hacerlo. Ella sabía mejor que nadie que sus vestidos de princesa pesaban más sin barro, así que se empapaba de inocencia en cada charco e ignoraba los muros del jardín, abriéndose paso al mundo imaginario de las hojas verdes y del sol cálido. Era la niña del vestido arrugado, con chocolate en las manos y con heridas en las rodillas que me esfuerzo por seguir siendo: era el sueño imperceptible de una flor de verano.
Enviat per : Marina
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