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El mito del corazón como órgano vital

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Como quien oye llover, las manos aterrizan en las letras del teclado, vuelven loco al ordenador y disfrutan al margen de todo lo demás. Las letras tematizan el pensamiento y lo comprimen en esas once letras con las que se puede abarcar un mundo entero. Si pueden compactar el pensamiento en once letras, no soy capaz de imaginar todo lo que pueden llegar a decir en una sola frase. Se mueven solas, tienen algo que decir(me).

Y en cuanto me doy cuenta de que son las manos, y no yo, quienes dan vida a mi persona, me doy cuenta de que el pensamiento, inconscientemente, manda señales a las manos para hacerme entender que el corazón a veces ha llegado a pararse. Y es entonces cuando uno se da cuenta de que el corazón no es el órgano vital, sino la mente, porque el corazón muere varias veces en el camino, pero siempre hay fuerzas para seguir moviendo manos y seguir escribiendo sueños.

Imagen extraída de Revista Comunicar (Jacqueline Sánchez Carrero)
Recuerda,
el pensamiento late por dos.
Enviat per : Marina Morell
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Telón arriba, ¡que empiece la función!

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Dedico esta entrada a Nakadaska, un colectivo artístico que busca jóvenes talentos, y que se ha fijado en mis textos... ¡Esto va por vosotros!

Dispuestos en forma de V sobre el escenario, a la izquierda: Música y Teatro. A la derecha, Fotos y Guiones. En un punto muerto, ni de un lado ni del otro, al centro, expuestas: Letras. El inicio de la función comienza con un agradecido silencio, para que las butacas tengan tiempo de valorar el arte que hay encima del escenario.

El silencio se rompe con la interpretación de Teatro y Guiones, magnífica mezcla de movimientos armónicos y de fascinantes palabras que se abrazan entre sí. A ellos se le une un coro de imágenes, sencillas, preciosas, únicas como el aire; entonces, Música arranca con la versión instrumental de Send in the Clowns, de Judy Collins: impecable, transformadora, arrebatadoramente exquisita. Las letras bailan en la canción.

Y allí, imperceptible, tras el telón, estoy yo. Y es aquí donde quiero estar: donde la vida empieza, donde acaba el dolor, donde perduran los sueños. Les subo el telón a los verdaderos artistas, ¡que el triunfo se lo lleve el arte! Porque no hay mejor sensación que la de saber que tras el arte puede encontrarse uno mismo.

Imagen extraída del blog Escritoras innovadoras (Astrid Flores)

Y entre que suspiro y no suspiro, 
la vida va cobrando sentido y se hace agradable respirar.
Enviat per : Marina Morell
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