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Somos eternos

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Imagen extraída de devianart.com (Matthew Chan)

Si por mí fuera, nos mudábamos a Nunca Jamás.
No es una locura, verás, lo tengo todo pensado:
viviríamos en una casa del árbol, donde no oyéramos más tráfico
que el de nuestros ojos colisionando,
seríamos eternos de corazón.

Tú podrías ser Peter Pan, el bueno, el malo;
o un niño perdido, que baila alrededor de una hoguera.
Si quieres puedes ser el desafío de acariciarme con un garfio por mano,
que hará honor a tu nombre, o ser la isla calavera
de mi subconsciente.

Yo, si quisieras, podría ser tu segunda estrella a la derecha,
tu sextante, tu navío, tu polvo de hadas o tu sirena preferida.
Podría ser Campanilla vestida de verde, ¿te imaginas? ¡tu color favorito!
claro que por verde también podría ser el cocodrilo, ya sabes,
por aquello que dices que tengo unos ojos fulminantes, color adrenalina.

Tengo muchas ideas, ya lo has visto, 
lástima que Nunca Jamás nos esté vetado por mayores. 
Quizás podamos crear nuestro propio mundo, uno donde la inocencia
no dependa de cuánto hemos crecido, allí donde el amor
sea lo más inocente que llevemos dentro.

Aunque, bien mirado, quizás ya exista
y podamos llegar a él a través de uno de esos choques 
en los que las miradas no son accidentes, sino obviedades versadas a gritos. 
Puede, incluso, que ya hayamos estado en ese lugar otras veces, y que el limbo
de nuestra memoria sea la utopía que otros andaron buscando.
Enviat per : Marina Morell
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Mudanza

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Imagen extraída de turismovarsovia.com
Después de haber paseado con cuervos por las noches, de haberme perdido por las 
salidas de los pasos inferiores y de haber comprado gorros bonitos para ponerle
buena cara a los termómetros negativos. Después de haber viajado
por Europa, de haber conocido tantos sitios, culturas, historias y personas.
Después de haber aprendido a decir cześć!, merhaba! u hola en muchos otros idiomas.

Después de haberme atrevido a pronunciar algunas de las paradas del autobús 109;
o de haber aprendido a decir przepraszam, quiero decir disculpe
- por el poema, ya mismo termino -. O de haber podido comer truskawki – por dios,
di fresas o no habrá quién te entienda – gracias a la mujer de la frutería de al lado,
a la que tanta ilusión le hacía enseñarme una palabra nueva cada día.

Después de pedir los documentos supe que era hora de abrir la maleta
y de llevarme conmigo la esencia de mi mala pronunciación polaca a otra parte,
a un lugar donde los nombres de las calles se me hicieran entendiblemente feos, allí 
donde na zdrowie no sea ya un brindis por nosotros, sino por el recuerdo
de esas conversaciones que empezaron con piwa – con cerveza – en un pequeño bar.

Después de tanto tiempo una aprende a traducir la ausencia que arraiga
en las señales de tráfico, aquellas que nos alertaban ya desde buen principio
de que esta ciudad iba a ser la droga – o carretera – más bonita
por la que todos nosotros, algún día, decidimos pasar. Después de tanto tiempo uno empieza
a darse cuenta de que conocernos ha sido el accidente más necesario de todos.

Después de haber sentido tu frío astillarme la piel a -24º con viento,
porque si no era con viento no te parecía suficientemente divertido. Después de haber 
batido mi récord de copas y capas de ropa y de haberme liado de idioma
en esta lectura. Después de todo esto el caso es que no me queda más remedio
que negarme rotundamente a decirte do widzenia, agur, adiós a ti también, mi querida Varsovia. 
Enviat per : Marina Morell
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