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Las gafas correctas

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Imagen extraída de la página web abrazosgratis.org
Dicen que siempre hay maldad en un buen corazón. Yo digo que se equivocan, que esa no es manera de enfocarlo. Que hay que buscar lo bueno, y no los resquicios de maldad que podamos tener cada uno; porque al fin y al cabo lo malo llama la atención, y lo bueno termina por esconderse hasta que alguien quiera remover cielo y tierra para encontrarlo.
Enviat per : Marina Morell
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¿Medio vacío o medio lleno?

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Imagen extraída del blog Eurovisión con ojos de mujer (Wendy)
La vida es algo que no acabo de entender, pero me gusta. Quizás por el mismo hecho de no entenderla, o quizás por entender siempre la mitad de lo que es en sí. Pero estamos destinados: solo podemos entender la mitad de la historia; lo demás, cabe en sombras y misterios. Y aún más, dicen que lo que determina a la vida es el cincuenta por ciento del recipiente: ¿medio vacío, o medio lleno? 

Yo digo que medio, a secas.
Enviat per : Marina Morell
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Lux Aeterna

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Imagen extraída de 123RF (Dmitriy Cherevko)
Edad media, los reyes desatan su tiranía entre el pueblo. En un momento dado, que nos habían reunido a todos en la plaza central, los reyes hablaron de una nueva legislatura donde las normas debían ser cumplidas a rajatabla, sin margen de error ni desviación. Al acabar, abrieron la puerta que había permanecido durante siglos sellada, y los titanes salieron del recinto con sed de guerra. El pueblo, nosotros, huimos desesperadamente, pero los titanes, rocas talladas en forma de caras humanas y con hábil movilidad, aparecieron en cada esquina y en cada dirección en la que corríamos.

Entonces, me fijé en una parte de la pared que parecía rota por la fuerza de algún titán, y al mirar a través del agujero hallé, a lo lejos, una especie de árbol sin hojas. Únicamente se distinguía el tronco y alguna que otra rama que aún se sostenía unida al tronco principal. Alrededor de dicho árbol, se extendía una llanura inmensa y de hierbas bajas; y una leve niebla dejaba a medio ver aquel paraje tan pacífico. Huyendo de los titanes, cogí del brazo a Rune Synchrile, guerrera de hielo, y a Prain Legend, guerrero del rayo; pero al entrar en dicho sitio aparecieron titanes por donde quisiera que pudiera alcanzar nuestra vista.

Rune y Prain tomaron diferentes direcciones; y yo, que era algo menos rápida, me dirigí como pude hasta el árbol del que he hablado anteriormente. Una vez allí, y aún sin parar de correr, me alcé como pude por ese tronco de color claro. Éste parecía mucho más robusto de lo que era en realidad y, al subir por él mientras me seguían de cerca los titanes, una luz me envolvió haciendo que los titanes huyeran de tan pura luz. Ahí, mientras escalaba hacia las ramas más altas, es cuando entendí que se trataba de un árbol sagrado. Ese fue el punto de partida de una larga lucha.

Debía mostrarle a mis amigos los dotes mágicos y sagrados que el árbol tenía sobre los titanes, pero antes debía entrenarme un poco para subir con más habilidad por ese tronco tan finito. Me pasé un buen rato buscando, mientras subía y me deslizaba por el árbol, un punto desde el que pudiera divisar toda la zona sin tener a penas que girar la cabeza. Estuve comparando las perspectivas de cada sitio durante un buen rato, pero al final di con lo que andaba buscando: el lugar perfecto. Desde ese árbol me sentía segura, tenía una barrera espiritual tan grande que la maldad no podía entrar dentro.

Poco después de haber encontrado el sitio desde el que observar la zona, vi como Rune entraba en la llanura con desconfianza y prisa al mismo tiempo. Detrás suyo, escondidos, vi como acechaban los titanes para tenderle una emboscada. Grité con todas mis fuerzas su nombre y le advertí del peligro que corría. Ella vino corriendo hasta el árbol y los titanes, algo atontados por la magia helada que les lanzó Rune con la espada, quedaron un poquito más atrás, permitiéndole llegar hasta donde yo me encontraba sin a penas temer por su vida. Habiéndola ayudado a subir por ese tronco, esperamos a Prain.

Éste poco tardó en aparecer, pero al estar hablando de todo lo ocurrido con Rune, no nos percatamos de su presencia hasta que él se encontraba ya rodeado de titanes. En ese momento, y como yo tenía más destreza en subir y bajar por el árbol, bajé hasta tierra firme y llamé la atención de los titanes. Éstos vinieron con sus armas alzadas y yo subí de nuevo por el tronco del árbol hasta llegar donde estaba Rune. El árbol se volvió a iluminar y mis compañeros vieron como los titanes huían y se escondían de dicha luz. Esta vez, ellos pudieron ver con sus propios ojos el poder del que yo quería hablarles.

Sobraron palabras. Ayudamos a Prain a subir al árbol, aunque éste fue un poco más patoso que nosotras dos. Él tenía el poder del rayo, como el mío; pero para darle más fuerza a su espada mágica le di todo mi poder. Al quedarme sin, el árbol se iluminó y se escuchó, por primera vez, su voz que recorría mi interior dejándome una extraña sensación, una mezcla entre satisfacción y miedo. El árbol dijo: "Tu acto de valentía ha forjado lazos conmigo, humana. Te concedo parte de mi poder, desde hoy, dejas de ser mortal; desde hoy, eres Exum Lark, guerrera de la luz".

Un rayo de luz me atravesó el corazón entrando por la parte del pecho y saliendo por la espalda como si me acabaran de clavar una espada. Al fundirse la luz en mi cuerpo noté un leve cosquilleo y un valor que nunca antes había tenido. El árbol, por el contrario, se había debilitado un poco, pero había posado en mí todas las esperanzas de salvar a todos cuanto pudiera. Desde ese momento, establecimos entre los tres que esa sería nuestra base secreta, y una fuente vital a proteger con nuestras habilidades. Salimos a inspeccionar otros rincones, y a salvar, de los titanes, a los indefensos.

Nos encontramos a Risk Fission, guerrero de fuego, acorralado en un callejón porque llovía y no podía usar su espada. Entre los tres acordamos salvarle e ideamos un plan de ataque y rescate en apenas unos segundos. Ellos dos se adelantaron y atacaron a los titanes con sus respectivas magias. Me alegró comprobar que la espada de Prain había mejorado mucho con el poder eléctrico que yo le di. Risk, que echaba mano de su fuerza para sacarse de encima a unos cuantos titanes, quedó petrificado cuando uno de ellos le lanzó el hechizo piedra.

Rune, Prain y yo conseguimos deshacernos de algunos de los titanes, ellos dos con hielo y rayo, y yo con mi luz sagrada. Parecía haberse calmado la situación cuando de pronto aparecieron cinco titanes más; estos, más fuertes que los anteriores. Eché mano de mis habilidades para esquivar a los titanes y llegar donde estaba nuestro mago de fuego. Me acerqué a Risk, junté mis manos, las llevé a mi pecho, y las acerqué al pecho de nuestro compañero. Revivió. Rune y Prain seguían luchando, pero se les escapó un titán que llego a mí por la espalda y me atravesó, con su espada envenenada, el corazón.

Caí rendida allí mismo, sin fuerzas para moverme, mi valentía se perdía en forma de oro fundido que manchaba el suelo. Aquel líquido dorado era mi sangre; mi vida, y parte de la del árbol. Mi vestido de sacerdotisa, el que llevábamos todos los humanos de ese pueblo, se había manchado de oro, y mis ojos perdían el rumbo. Rune, en un acto de rabia, mató a tres titanes de una sola blandida, y Prain corrió hacia mí con lágrimas en los ojos. Ordenó a Risk que protegiera a Rune, y él me cogió en brazos y me llevó corriendo al árbol mágico.

Esta vez, Prain echó mano de su ingenio y utilizó la potencia de su espada eléctrica, apuntando hacia el suelo, para impulsarnos a los dos hacia lo más alto del árbol sagrado. No me quedaba mucho tiempo. Pidió al árbol que me salvara, y yo, que era parte del árbol, escuché su deseo, aunque no pude dárselo. Mi cuerpo yacía muerto, pero mi alma era capaz de escuchar qué pasaba a cada momento mientras el árbol siguiera con vida. Con mi voz interior, y la poca fuerza que tenía, conseguí responder a sus plegarias, y para que no mantuviera esperanzas de salvarme le dije: Me quedo en ti, aquí dentro.

Me metí en su corazón. Desde ese momento, Prain dejó de llorar y su cara se frunció de tal modo que nunca jamás lo vi sonreír de caras al mundo, aunque por dentro sentía una paz y un miedo terribles. Él siguió su camino con Rune y Risk durante largos años. Salvaron al árbol, le devolvieron la vida. Y con ello, mi yo que residía dentro de Prain se fue para siempre volviendo al árbol sagrado del que formaba parte. No hubo despedidas, aunque ellos, los guerreros de hielo, rayo y fuego hicieron del árbol que mantenía mi cuerpo – entre sus ramajes – un espacio venerado por todos los habitantes del pueblo.
Enviat per : Marina Morell
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All-in

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Imagen extraída de la página web Vivir del casino
La vida es una partida de póker en la que decidimos qué apostar y por qué apostarlo. Unos miran a los ojos de los demás para adivinar sus flaquezas, sus verdades y sus mentiras. Lo que sea por ganar. Otros, simplemente, disfrutan de la partida siendo razonables con ellos mismos, con lo que pueden permitirse y lo que no, con lo que estarían dispuestos a sacrificar y lo que estarían dispuestos a perder en la partida. Aunque hay cosas, es cierto, que no deben apostarse nunca. La confianza, por ejemplo. El amor, la humanidad. El amor de la humanidad, incluso.

Pero si se trata de dinero, entonces, apostad lo que queráis. Sinceramente, se le da demasiado valor a un objeto, y es que solo es un objeto, creado por nosotros mismos por nuestras ansias de superioridad. El dinero es lo que nos ha convertido en arrogantes, pero es que somos arrogantes porque hemos convertido nuestra felicidad en dinero. Es un pez que se muerde la cola, y a este paso... nos quedaremos sin cola. Y a un pez sin cola es bien sabido que le falta algo. Algo que ya nos falta a nosotros, algo llamado impulso natural: algo que debería llevarnos a la cárcel, por corruptos; y al infierno, ciertamente, por inmorales.

Nos quejamos de la crisis, pero resulta que la hemos creado entre todos. Y dicen: hay gente que no tiene dinero para comer. Os pregunto: ¿de verdad es necesario pagar para vivir? Comer es un derecho fundamental, natural y básico. Entre el 'primero paga, luego comes', y el 'dame empleo para ganar dinero para poder vivir' nos hemos buscado la ruina. Es que la vida es algo más que eso, pero no nos damos cuenta. Nosotros siempre tenemos la razón, somos los mejores, somos como los Increíbles, solo que yo diría que somos los Increíblemente patéticos. Somos estafadores de nuestros propios sueños y de nuestra propia vida. Somos trovadores que cantan sus propias desgracias. Nuestra raza, tan superior como dicen, se muere, pierde fuerza. Y para mí, incluso, estamos perdiendo credibilidad.
Enviat per : Marina Morell
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