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Velas por bandera

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Imagen extraída del blog cuantabondad.blogspot.com (Argan)
Lo difícil no fue arriar las velas de la humildad, ni fijar rumbo
a mis propios acantilados.
No fue precipitarme a la cubierta de mi vida,
ni definirme a medias tintas entre el babor o el estribor
de mi navío a la deriva.

Lo difícil no fue saquearme por dentro,
o perder ante mí misma,
o coserme las heridas a diestro y siniestro.
Lo difícil no fue acorazarme entre cañones,
ni quemarme en un mar ahogado de indecisiones.

Lo difícil no fue herirme combatiendo por mis metas,
ni balancearme por la tabla de los miedos,
ni aprender, si quiera, a soñar despierto como suelo hacerlo.
Lo difícil no fue marcar el no lugar por rumbo,
sino soltar el timón, dejarlo abandonado.

La complicación estaba en dejar a Fortuna soplar
mis lonas negras a contracorriente,
hacia la punta opuesta de mis intenciones,
sin argumentos sólidos de por medio,
sin declaraciones rutinarias. Dando palos de ciego.

Lo difícil, ciertamente, no fueron ni el saqueo, ni la derrota
ni el rumbo, ni los miedos.
Lo difícil, quien quiera entenderlo,
fue sentirme pirata
en un mundo monótono. Y austero.
Enviat per : Marina Morell
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