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La niña de barro

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Imagen extraída de weheartit.com (Ayelen Saavedra)
La niña corría por el prado como lo hacían las mariposas en primavera, volaba al son de los pétalos de las flores: sonreía como pocos sabían hacerlo. Ella sabía mejor que nadie que sus vestidos de princesa pesaban más sin barro, así que se empapaba de inocencia en cada charco e ignoraba los muros del jardín, abriéndose paso al mundo imaginario de las hojas verdes y del sol cálido. Era la niña del vestido arrugado, con chocolate en las manos y con heridas en las rodillas que me esfuerzo por seguir siendo: era el sueño imperceptible de una flor de verano.
Enviat per : Marina
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El todo por el todo

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Imagen extraída de canonistas.com (Junamo)
Sales de casa un día cualquiera, cansado de la noche anterior, y de la pasada. ‹‹Todo ocurre en cadena›› te dices a tí mismo mientras miras a la gente que pasea en bicicleta. ‹‹Son felices, después de todo››, aseguras inmerso en tus cavilaciones, quizás intentando comprender el porqué tú no puedes ser como los demás. El mundo pesa cien quilos más para ti que para otros, y sientes que nadie puede sacarte de la monotonía en la que vives voluntariamente. ‹‹Ellos no me entienden››, piensas desesperado, ‹‹sólo juegan a creer en la inocencia››, una inocencia que sientes que estás perdiendo. Lo que no sabes es que aquellas personas de la bicicleta, que sonríen al mundo entero, son como tú, son un 'yo' paralelo en el que coges la inocencia por donde empieza (por el corazón) y te subes a la bicicleta para poder ir más rápido que el tiempo y para poder desafiar a la tristeza. Sólo entonces, cuando entiendas que tu inocencia todavía tiene fuerzas para escapar de la tristeza, podrás entender que para vivir debe darse el todo por el todo, y nadie más que tú mismo puede saldar esa deuda.

Enviat per : Marina
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Abismo

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Imagen extraída del wordpress Toda la inmensidad del universo cabe
dentro de la infinita transparencia de una simple gota de agua
(Manuel Haro Jurado)
Cuando el reloj se pare, el viejo que toca melodías sin partitura en el piano del comedor habrá dejado de tocar, se habrá ido entonces a tintar sus manos con las letras del libro que ha dejado a medio leer, y volverá más tarde cantándole al aire y despilfarrando silencios. Luego quizás vuelva a dejar la melodía en su punto más álgido y se sentará en la silla del balcón, frente al mar, deseoso de haber pintado su contoneo.
Enviat per : Marina
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