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La cajita de música

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Imagen extraída del wordpress Música y Movimiento (Jose Manuel Acuña)
En la habitación hay cuadros, un armario empotrado, numerosas estanterías llenas de libros, cómics y peluches. Hay una cama tocando a la pared, y un escritorio al lado de ella, con una silla de color verde. En la mesa de estudio hay una lámpara, un despertador y muchos folios. Documentos, para ser exactos. Mucha letra y mucho mundo en tan poca superficie. Y allí, a lo lejos, un mueble de los cajones que sostiene la estantería. Está lleno de figuritas, algunas de ellas un poco especiales. Y allí, apartada, una cajita de música con la melodía de la niñez en su interior. Le doy cuerda a la cajita, y me canta, me encanta, la canción. Salgo corriendo de la habitación y me voy al baño, justo delante de la puerta de mi cuarto. Me miro en el espejo y vuelvo a ser el yo de entonces, el yo de esa cajita. Pelo rubio, ojos azules y dos palmos más pequeña. Con sonrisa de oreja a oreja, con alma de niña y el sentido de la vida recuperado. Y es que a veces se nos olvida lo importante cuando crecemos, y no recordamos que la vida está en las cosas pequeñas, en aquellos detalles como el volver a hacer sonar la cajita. Con ello, un hecho tan simple, se nos esboza, de nuevo, una sonrisita de niño pequeño. De esas tan tiernas, de esas tan humanas. De esas sonrisas que hacen plantear si el yo actual sigue siendo humano, o si en algún momento dejó de serlo.
Enviat per : Marina
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Alzheimer

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Imagen extraída de la página web somospacientes.com
Ahora ya no recuerdo lo que era vivir, y no tengo muy claro si sigo viva, o si ya estoy muerta desde que ignoro la forma en la que paso las horas. Después de todo, no le puedo llamar vida a algo que no recuerdo, a pensamientos que tengo pero se me van a de las manos. No sé si para bien o para mal, no sé dónde voy, ni a donde va lo que no recuerdo. No recuerdo lo que digo, no sé si para bien o para mal, no sé dónde voy, y me pierdo... me pierdo. Ahora ya no recuerdo lo que era vivir, mis pensamientos se me van de las manos. ¿Manos? Eso ya lo he dicho… ¿no?. Ya no tengo claro nada, no sé si estoy o no estoy, porque desde luego no estoy para bromas, no estoy para juegos de palabras, y para palabras, las mías que se van, y no entiendo nada. Ya no tengo muy claro si sigo viva, o si he muerto después de todo. Aunque no recuerde la palabra ‘espejo’, cuando me reflejo en él me reconozco, pero no sé mi nombre, no sé quien soy, ni quien fui. No sé si fui algo para alguien, ni si quiera sé quién es ese alguien, no conozco su nombre. ¿Quién eres? No sé quién eres, pero siento estima sin entender porqué. ¿A caso eres familia? No me dejes sola, no sé qué digo. Y me vuelvo a perder… Ya no recuerdo lo que he hecho hasta ahora, me dicen que la palabra que estoy buscando es ‘vivir’, pero solo consigo recordar la palabra ‘morir’, y se desesperan por no recordar el detalle de vivir en vez del de morir, y me enfado, no es culpa mía, las cosas ya no tienen sentido. Y se hunden porque no sé sus nombres, pero los reconozco… a cada uno de ellos, aunque no pueda demostrarlo, sé que los conocí en su momento. Me pierdo, me pierdo… como la vela que hay en la mesita, como la butaca en la que me gustaba sentarme y ya no se acuerda de mí, ni yo de ella. Me pierdo, me pierden… Hay pájaros en el cielo, vuelan. Recuerdo la sensación de haber volado antes, quizás en un vuelo nocturno hacia ninguna parte, y es que ninguna parte es algún sitio, estoy segura, pero no recuerdo su nombre. Los pájaros vuelan, y tú… ¿tú eres María? No llores… intenté recordar otras veces que no te llamas María. Oye, María… yo no recuerdo, no puedo memorizar nombres, ni historias, no sé ni cual es el número de portal de mi casa. María… yo no te recuerdo, pero te quiero igual. Te escucho María… María, por favor, deja de llorar.
Enviat per : Marina
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Tentación

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Imagen extraída de la página web picstoping.com
Hoy quiero rock, whisky y mucho hielo. Quiero paso firme, mirada decidida y vestidos que me quiten el sueño. Esta noche necesito aire, ruinas, lunas que desnudar. En un bar de carretera busco botas de tacón con puntas de cuero, busco labios que raspen, que astillen. Besos que arañen. Nada de terciopelo.

Hoy quiero un cigarrillo en sus labios, y sal e
n las heridas. Quiero fantasía, que se cumplan todas mis expectativas. Un corazón frío, una falda hacia arriba. Tatuajes en su espalda, uñas rojas que desgarren mi espalda. Un aliento que no siga ahí por la mañana. Pero no hay uñas sin espalda, ni si quiera falda si no hay bar de carretera, y no hay cuentos de hadas sin hadas, y sin hadas ya ni si quiera hay frontera entre el fuego y tu mirada. Ya no queda gasolina en estas venas, la vida se pierde entre borracheras, entre espinas mal clavadas. Que me quemen sus medias, que se quite también la máscara.

Hoy no quiero que me de respiro alguno, porque algún respiro se quedará en mi cama. Y las sábanas esconderán mi piel cuando ya no me encuentre el alma. Y para cuando me la encuentre, entonces ya no habrá labios rojos, ni tatuajes en su espalda. Sólo habrá un
cerrojo en mi mente, obstaculizándome la entrada. Y ya ni si quiera tendré yo la llave, porque la llave la tendrá la mujer morena que se fue de madrugada: aquella que no dijo adiós, ni hola, aquella que a penas dijo nada. Aquella que con su mirada desafiaba, aquella felina con labios de sabor a sangre humana.
Enviat per : Marina
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