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Tardes que se escriben por sí solas

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Imagen extraída de la página web thinkwasabi.com (Berto Pena)
Atardece nublado, lluvioso. Miro, ventana a través, los bancos pasados por agua y los árboles iluminados por los relámpagos que amenazan con destruir toda tranquilidad en esta casa. Desvío mi mirada, algo cansada por el tiempo que hace, mientras me caliento las manos con el vaso de Cola Cao que me dice entre humos: “qué tarde tan fría”. Doy un sorbo mientras trago, junto a él, el paisaje que se dibuja allí afuera. Las hojas revolotean con el viento, mientras éste sale corriendo despavorido por el trueno que amenaza con romperle su melodía. Sentada en mi cama, y desde la que puedo contemplar el cielo, descubro un color grisáceo un poco defraudante. Los colores parecen estancarse entre tan poco brillo, y las sombras son las reinas de las calles. Y allí, no mucho más lejos de aquellos bancos, un charco enorme reflejaba aquellas palmeras dignas de presenciar tanta belleza natural.
Enviat per : Marina
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Razones que no atienden a corazones

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Imagen extraída del wordpress El susurro de tu palabra (Yesus)
Hay razones que no atienden a corazones, y corazones que no entienden de amor. El mío no entendía, pero tú lo hiciste aprender. Y mira si aprendió, que ahora la que está aprendiendo a coser soy yo, y eso que nunca antes tuve necesidad de hacerlo.
Enviat per : Marina
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Las dos caras de una misma moneda

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Imagen extraída del blog Mi estrella de mar
Es curioso que a veces no sepamos ser nosotros mismos, no sabemos si es propio de nosotros y, rápidamente, cambiamos nuestros pensamientos, nos auto convencemos de que esa faceta, personal e íntima, que hemos descubierto no es natural, se sale de nuestra media solo porque nos sorprende, porque es extraño ‘viniendo de alguien como yo’ (típica frase que se dice para sentirnos un poco más nosotros, alejándonos de nuestras nuevas emociones). El problema es que sí que somos nosotros, que sí sentimos, y que sí es otra cara de la misma moneda. Esa parte puede mantenerse oculta por más o menos tiempo, pero tarde o temprano sale, y en vez de ‘corregirnos’ escondiendo todo indicio de novedad en nosotros, debemos aprender a convivir con ello. Yo también me he sorprendido conmigo misma, yo también he sentido miedo de no ser suficientemente yo por haber descubierto, en mí, otra forma de ver a las personas; pero el tiempo también me ha sorprendido, y me ha demostrado que sigo siendo yo, a pesar de lo nuevo que sea todo por cuanto estoy pasando. No es que sea extraño, ni diferente; es que tenemos que vivirlo con la tranquilidad con la que vivimos lo que llevamos haciendo desde hace tiempo, porque aunque no lo recordemos, nos sentimos igual de temerosos cuando empezamos a ser por nosotros mismos tiempo atrás.
Enviat per : Marina
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