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El vuelo apresurado de una mariposa en primavera

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Imagen extraída de Geralforum (Billshcot)
El aleteo intermitente de una mariposa hizo que volviera en mí tras haber estado observando - absorto por la magnificencia - el extraño rostro de la estatua de la fuente que tenía delante. Dos, tres, cuatro. Cuatro aleteos. El primer aleteo fue de somnolencia; el segundo, de desconcierto; el tercero, de nostalgia; el cuatro, rutinario. La rutina caótica de mi corazón había despertado con el zarpazo de ingenuidad de la mariposa, y entonces se me ocurrieron mil formas de tatuar la luna; trescientas, de dibujar el aire; cincuenta, de entender el susurro del silencio; ocho, de amar el conocimiento... y una, sólo una, de escribir el sinsentido con el que el agua de esa fuente bailaba con aquella estatua de piedra, que invitaba a cenar a cuantos desafiasen las limitaciones de la vida mortal.

El aleteo de la mariposa despertó 
mi caos y el suyo:
el sueño de ser yo la mariposa,
y ella la estatua desafiante.
Enviat per : Marina
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La niña de barro

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Imagen extraída de weheartit.com (Ayelen Saavedra)
La niña corría por el prado como lo hacían las mariposas en primavera, volaba al son de los pétalos de las flores: sonreía como pocos sabían hacerlo. Ella sabía mejor que nadie que sus vestidos de princesa pesaban más sin barro, así que se empapaba de inocencia en cada charco e ignoraba los muros del jardín, abriéndose paso al mundo imaginario de las hojas verdes y del sol cálido. Era la niña del vestido arrugado, con chocolate en las manos y con heridas en las rodillas que me esfuerzo por seguir siendo: era el sueño imperceptible de una flor de verano.
Enviat per : Marina
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El todo por el todo

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Imagen extraída de canonistas.com (Junamo)
Sales de casa un día cualquiera, cansado de la noche anterior, y de la pasada. ‹‹Todo ocurre en cadena›› te dices a tí mismo mientras miras a la gente que pasea en bicicleta. ‹‹Son felices, después de todo››, aseguras inmerso en tus cavilaciones, quizás intentando comprender el porqué tú no puedes ser como los demás. El mundo pesa cien quilos más para ti que para otros, y sientes que nadie puede sacarte de la monotonía en la que vives voluntariamente. ‹‹Ellos no me entienden››, piensas desesperado, ‹‹sólo juegan a creer en la inocencia››, una inocencia que sientes que estás perdiendo. Lo que no sabes es que aquellas personas de la bicicleta, que sonríen al mundo entero, son como tú, son un 'yo' paralelo en el que coges la inocencia por donde empieza (por el corazón) y te subes a la bicicleta para poder ir más rápido que el tiempo y para poder desafiar a la tristeza. Sólo entonces, cuando entiendas que tu inocencia todavía tiene fuerzas para escapar de la tristeza, podrás entender que para vivir debe darse el todo por el todo, y nadie más que tú mismo puede saldar esa deuda.

Enviat per : Marina
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